Poema: “Tócame”

Hoy les comparto un poema que escribí hace un tiempo. Es una forma poética de expresar la intensidad interna que se siente cuando uno quiere estar con alguien… eso que nace cuando estamos allí, muy cerca de quien nos gusta, o quizás, amamos.

“Tócame como tu guitarra más preciada, haz una nueva melodía en mi cuerpo. Coloca tus notas más afinadas en mi espalda, sacia al ritmo que quieras este deseo. Haz la composición más profunda que hayas podido hacer jamás. Incontables horas pases, buscando la clave justa para terminar.”

“Prueba una y otra vez mi partitura; percibe los matices de este palpitar. Convierte la armonía de gemidos, tantos; en un sin fin de cantos… donde una vez hiciste sonar el amor.”

¿Cuántas veces me puedo enamorar?

Alguna vez en la vida podríamos hacernos esta pregunta, sobre todo cuando hemos pasado situaciones de dolor por términos de noviazgos o matrimonios. La realidad es que no hay límites para enamorarnos… puedes enamorarte 1, 2, 10 veces y todas las que decidas.

Enamorarse no es tan complejo como algunos piensan, pues si logras conocer una persona, te gusta, tienen química y deciden relacionarse, el amor llega. Es falso que todos los hombres o mujeres son iguales, que cuando alguien te dañó el próximo (a) te hará lo mismo… y muchos otros comentarios que meten en una misma bolsa a todos los seres humanos.

Los límites están en uno mismo y hoy tienes la posibilidad de dejar de lado tus experiencias pasadas y enamorarte!

El limpiabotas del conde

Años atrás mientras caminaba por la calle El Conde vi un limpiabotas con una herida a flor de piel. Me acerqué y le pregunté qué tenía. Luego de ofrecerle ayuda, me dice algo sorprendente: “No he llegado a mi casa porque no tengo dinero”. Inicialmente pienso que no tiene pasaje, pero el dinero del que hablaba era la cantidad mínima con la que tenía que llegar para dar a sus padres.

Es una triste realidad con la que muchos jóvenes tienen que lidiar día a día. Dejan de ser niños para convertirse en adultos, y los adultos en niños. ¿Quién tiene la culpa? Nadie, ya que es un asunto de educación. Es un problema que no se resuelve con finanzas sino con formación en valores. Por lo tanto, el mayor reto es que exijamos el derecho que tenemos como ciudadanos a recibir una educación adecuada. Esa vez fue el limpiabotas, otro día podría ser cualquier otro niño-adulto.

Si aún tienes dudas, habla con algún niño de la calle o indigente … conoce su historia y te sorprenderás.

Perdón ¿Conmigo?

A veces me siento en una encrucijada, confundida por los pensamientos y emociones. Una parte de mí me lleva a tomar buenas decisiones, otra se inclina a hacer cosas de las cuales luego me arrepiento. Sigo teniendo paciencia conmigo misma porque los cambios son procesos paulatinos de toda la vida.

Soy experta en “meter la pata”; sin embargo, he entendido que nada gano con reclamarme. Es mejor reconocer y seguir adelante… No puedo estar pensando en lo hice o dejé de hacer… en a quiénes ofendí, oportunidades que dejé pasar, amores que nunca debieron llegar a mi vida, metas que no logré… tantas cosas que nos pasan!

¿Por qué no perdonarte por tus errores? !Es mejor darnos la oportunidad de hacer las cosas bien cada día!

Yo hoy me perdono, ¿y tú?

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