El limpiabotas del conde

Años atrás mientras caminaba por la calle El Conde vi un limpiabotas con una herida a flor de piel. Me acerqué y le pregunté qué tenía. Luego de ofrecerle ayuda, me dice algo sorprendente: “No he llegado a mi casa porque no tengo dinero”. Inicialmente pienso que no tiene pasaje, pero el dinero del que hablaba era la cantidad mínima con la que tenía que llegar para dar a sus padres.

Es una triste realidad con la que muchos jóvenes tienen que lidiar día a día. Dejan de ser niños para convertirse en adultos, y los adultos en niños. ¿Quién tiene la culpa? Nadie, ya que es un asunto de educación. Es un problema que no se resuelve con finanzas sino con formación en valores. Por lo tanto, el mayor reto es que exijamos el derecho que tenemos como ciudadanos a recibir una educación adecuada. Esa vez fue el limpiabotas, otro día podría ser cualquier otro niño-adulto.

Si aún tienes dudas, habla con algún niño de la calle o indigente … conoce su historia y te sorprenderás.

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